El jamón ibérico puro de bellota viene de un cerdo 100% ibérico (padre y madre) y ha sido alimentado con bellota.

Los cerdos Ibéricos Puros de Bellota (el 5% de todos los cerdos Ibéricos sacrificados en las matanzas de los años 2009 y 2010) son cerdos muy diferentes a los cerdos cruzados (madre ibérica y padre Duroc), las principales diferencias es que son cerdos más pequeños y cerdos más rústicos que los cruzados y en consecuencia el jamón resultante es completamente diferente.

La mejor selección de jamones ibéricos de bellota la puedes encontrar en Jamón Puro Bellota. En nuestra tienda online tenemos los mejores precios y la mejor calidad en Jamones ibéricos de bellota con denominación de origen. Los jamones ibéricos de bellota cuentan con un gran prestigio internacional, y los mejores los puedes comprar en nuestra tienda online. Con estas estupendas piezas ibéricas, podrás disfrutar del mejor sabor ibérico en tu mesa.

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El jamón ibérico de bellota, es un producto que proviene de cerdos ibéricos que se han criado en libertad y se han alimentado de bellotas y pastos. Nuestros jamones provienen de las mejores casas jamoneras, con mayor prestigio 5 Jotas, Jamones Benito o Sánchez Romero Carvajal entre muchos otros.

Los jamones ibéricos de bellota son piezas que cuentan con un 50%, como mínimo, de pureza ibérica. Esta pureza la determina la ascendencia del animal, y que la madre de este sea, obligatoriamente, 100% ibérica. Estos jamones se diferencian por medio de la etiqueta, esta debe ser de color negro o rojo, en función de la pureza que hemos comentado. 

¿Cómo se produce el jamón ibérico de bellota?

Principalmente, cualquier jamón no puede ser ibérico de bellota. Para que cumpla estas características, es necesario que la raza sea ibérica y su alimentación, a base de bellotas y pastos, que favorecen su engorde, y provocan que la carne del jamón tenga ese veteado blanco, que la caracteriza. Partiendo de esta base, lograr un jamón como estos se consigue por medio de unos determinados procedimientos.

El cerdo se sacrifica, una vez alcanzados los 150 o 200 kg. Con el despiece, obtenemos las patas traseras para hacer los jamones, y las delanteras para preparar las paletillas. Tras este despiece, el jamón se prepara en salazón, enterrándolo en sal marina durante medio día por cada kilo que pese la pieza. Este proceso, depende siempre del maestro jamonero. En este proceso, debe tenerse cuidad para no excederse del tiempo necesario, para no perjudicar la calidad de la pieza. Gracias a este proceso, se fija el color de la carne, el sabor y los aromas. Además, con la salación evitamos la reproducción de microorganismos.

Tras el proceso de salazón , comienza la fase de secado del jamón, que suele durar unos 6 meses, en lo que la grasa se va infiltrando en las fibras de los músculos. Esta etapa de secado suele iniciarse entre marzo y abril. Se trata de un proceso que debe hacerse con la temperatura y humedad controladas

Finalmente, se alcanza la etapa de maduración, que depende del tipo de paleta o jamón. El tiempo de maduración suele durar entre 24 meses y tres años, tiempo en el que hay que ir engrasando cada una de las piezas de forma periódica, para conseguir una curación lo más homogénea posible y protegerlos. La supervisión de cada una de las piezas es muy importante si queremos asegurarnos de obtener piezas de autenticas calidad.